Asesoría

Cuando tenemos un proyecto de cualquier tipo , buscamos información y de alguna manera siempre queremos adelantarnos a los posibles riesgos. Algunos se pueden evitar si tenemos la información previa, pero otros no. Por ejemplo, si tengo un negocio inmobiliario, busco asesorarme con bancos, posibles inversores y constructores, estudio de mercado… que en conclusión me ayudan a estar  en alerta por los riesgos que tiene el negocio. Pero no puedo evitar el desplome inmobiliario o un terremoto, porque la macro economía y los fenómenos naturales se escapan de nuestras manos…

Cuando tenemos por delante el reto de educar a una persona, que empieza desde lo más remoto con la unión de un óvulo y un espermatozoide, vamos primero al médico a ver cómo va creciendo la criatura en la gestación y luego  cuando nace vamos al pediatra para que le mida, le pese, le ponga vacunas…todo lo referente al cuerpo de la persona que tenemos que sacar adelante.

La persona es más que cuerpo y de eso nos damos cuenta perfectamente porque le llevamos a la escuela a aprender, nos preocupamos de instruir y cultivar su inteligencia…Está claro que la persona viene acompañada de sentimientos que vivimos con un afecto intenso desde que nace. Es  una persona a la que queremos mucho, y con el tiempo, vamos aprendiendo por su propia evolución que es necesaria la distancia justa (que duerma en su cama, en su habitación, etc,etc).

Es interesante tener en cuenta que en la integridad de la persona hay voluntad, o como dicen por ahí “fuerza de voluntad”; la fuerza que se consigue con esfuerzo, ese esfuerzo que pone en activo el querer hacer algo, tal vez por algo que te exigen, por algo o alguien que te guste, que te emociona o ilusiona…

Y todo este preámbulo ¿para qué? para entender que con cada persona que integra una familia, y que va a enfrentarse a un mundo maravilloso en el que vivimos debe desarrollar una serie de conocimientos, actitudes y aptitudes para vivir con libertad, para que sea feliz.

Cuando somos responsables de educar a una persona para que sea libre, para que sea feliz y  en un entorno familiar, nos damos cuenta de que el reto no es fácil, que requiere esfuerzo, día a día y minuto a minuto; exige un mínimo de conocimientos y sobre todo se necesita mucho amor, para crecer con una afectividad, una inteligencia y una voluntad que sea capaz de reír y llorar, actuar y pensar lo que le conviene o no, diferenciar lo que es importante de lo que es accidental, lo que es urgente y lo que es trascendental.

La Asesoría Familiar es una orientación para padres y/o  tutores que son los primeros educadores en la familia. A través de ella, se consiguen herramientas para llevar a cabo una educación personal, eficaz e integral.

Desde esta herramienta se intenta sacar lo mejor de cada persona, de cada hijo o hija desde muy temprana edad y en el desarrollo motivar a que quieran ser mejores.

Os animo a iniciar un Proyecto Familiar.

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Quién soy

Soy Elia María Vargas Borges, graduada en Derecho en la Universidad Santa María de Venezuela; Mediación familiar, social y comunitaria acreditada por la UNIR; máster en Orientación Familiar acreditado por el Instituto Panamericano de Educación para la Familia; curso de Afectividad y Sexualidad acreditado por la Universidad Francisco de Vitoria.

Para cualquier duda que tengas puedes enviarme un correo a eliamariavargasborges@gmail.com.

Si quieres hablar conmigo llámame al 658687436, o ven a verme a la oficina, donde estaré de lunes a viernes de 10:00 a 15:00 .

Si quieres ponerte al día de los eventos y artículos que vaya publicando, sígueme en Facebook y Twitter, o sigue mi blog.

¡Muchas gracias!

Caso 1

Un caso real: Una madre joven viuda y su hija de 18 años.

La madre trabaja como dependienta en horario partido y la hija estudia un FP. Viven en una situación de gritos y discusiones constantes, y desde que falleció el padre esta situación se hace cada vez más  aguda: gritos, portazos, salidas nocturnas de la hija, llega muy tarde o llega otro día y ni siquiera se ven, vuelven a discutir …se marchan enfadadas otra vez.

A la madre le recomendaron y le hablaron de la mediación familiar; acudió y le informaron de qué se trataba. Se lo contó a la hija que, aunque no quería ir, aceptó.

Al llegar a la mediación, la mediadora  le explicó la seriedad de una mediación, y que tenía la opción de no hacerla, pero una vez iniciada, ella estaría de acuerdo en llevarla a cabo voluntariamente

El desarrollo de esta mediación se llevó a cabo en 6 sesiones, a través de las cuales se fueron manifestando por parte de cada una sentimientos, incomprensiones, confusión de roles,  desacuerdo en normas de comportamiento y horarios. Así como ausencia de cariño y atención entre las dos.

La mediación se llevó a cabo de la siguiente manera:

  1. Gestión de hechos:
  • La madre:

– Tengo que trabajar y mucho.

– A tu padre ya no lo tenemos

–  Estoy muy cansada

– Cuando llego a casa quiero un poco de tranquilidad

-Pienso que podrías colaborar un poco más en las cosas de la casa

– Quisiera que te tomaras en serio tus estudios

  •   Hija:

– Quiero hablar contigo, pero nunca estás en casa o estás muy cansada

– Todo lo que hago te parece mal

– No te interesa con quien salgo

– No tengo ganas de estudiar, me parece absurdo el FP

– Siempre gritas.

2. Desarrollo

A partir de estos hechos empiezan a salir los sentimientos. Todo lo han dicho en tono nervioso, intranquilo y lleno de dudas.

En este escenario de hechos tan reales, la mediadora busca a través de la empatía entender la situación de cada una y transmite de forma sutil los hechos y sentimientos de una a otra; y así ellas no se enfrentan. Tienen un puente de comunicación que les está ayudando para que se puedan escuchar ; y es aquí donde se aprecia la primera solución: ambas se están escuchando, cosa que no pasaba desde hacía mucho tiempo.

Se establecen tiempos de participación, respeto y se procura en todo momento que cada una de las partes sea validada para que se mantenga la neutralidad de la mediadora.

Ambas siguen el proceso de mediación y después de algunas sesiones, han llegado a un acuerdo. Un acuerdo que han pensado ellas durante  el proceso, y que no ha propuesto la mediadora. La mediadora es imparcial y procede con rectitud, no tiene ningún designio anticipado ni a favor ni en contra.

3. Conclusión

Se redacta un acuerdo para mejorar la comunicación entre ellas, en el que se especifican unas pautas de forma natural , partiendo de la base del conocimiento de lo que cada una espera de la otra.

 

Como se puede observar es un conflicto, en el que se ha llegado a tiempo y ellas, reconociendo que tenían un problema, después de varias sesiones han llegado a un acuerdo. Es un ceder para ganar.